El fenómeno llamado Larissa Riquelme

Esta fue mi columna publicada en elcomercio.com y benditofutbol.com a propósito de la llegada de la modelo paraguaya Larissa Riquelme al Ecuador, debido a una estrategia de marketing de El Nacional.

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El Club Deportivo El Nacional ha logrado lo que se propuso: ubicar al equipo de la Fuerzas Armadas de nuevo en la palestra mediática. La presencia de la modelo paraguaya Larissa Riquelme ha causado una reacción inusual y ha despertado a la hinchada del equipo de los puros criollos.

Los pobres resultados deportivos de la última década han devaluado a la marca ‘El Nacional’. La falta de títulos ha provocado el desprecio de los aficionados que dejaron de asistir al estadio porque su equipo ya no despertaba la emoción de la ‘Máquina Gris’.

La marca ‘El Nacional’ cedió mucho terreno en los últimos años y su lugar lo ocuparon otros clubes emergentes que empezaron a ganar partidos y campeonatos, como el Deportivo Quito y el Independiente del Valle, que se tomaron las gradas y los espacios en los medios de comunicación.

“Vivimos el boom de las marcas. Un fenómeno de dimensión mundial que atraviesa el planeta de Oriente a Occidente. Desde hace 20 años, nadie discute que la marca es el capital de la empresa”, escribe Joan Costa -el gurú de la comunicación empresarial-, en su libro ‘Los 5 pilares del branding’.

Y la marca ‘El Nacional’ llegó a valer tan poco, que este año, el club militar no pudo conseguir ¡ni un solo auspiciante! para mantenerse jugando en el estadio de Chillogallo. La dirigencia de los puros criollos tuvo que echar marcha atrás, regresar al equipo al estadio Atahualpa y reconocer que fue un error esa supuesta apuesta comercial.

Pero Larissa Riquelme está logrando lo que nadie imaginaba. Apenas se anunció que la paraguaya estará en el ‘Fan Fest’ de El Nacional, que asistirá al partido contra Liga en el Atahualpa y que cenará junto a los hinchas en un hotel de la ciudad, los medios empezaron a llenar sus espacios hablando sobre el ‘Rojo’.

Los periódicos están dedicando páginas enteras a Larissa y a El Nacional, todos los días en las radios quiteñas habla Tito Manjarrez (presidente del club), Oscar Garzón (gerente de marketing) y hasta la misma modelo paraguaya se ha convertido en vocera del club de Tumbaco.

El gigante estaba dormido. El Nacional cuenta con un capital que ya quisieran otros clubes del país: su enorme hinchada. Si el público responde como se calcula, durante el fin de semana, al equipo de los puros criollos le quedará como saldo un estimado de USD 200 mil, fuera de todos los gastos propios de la organización de la cena, el ‘Fan Fest’ y el partido ante LDU.

Pero además, el club militar está logrando acuerdos comerciales con algunos auspiciantes, logrará captar un número importante de socios y está recuperando la relación con su hinchada, después de la fatídica jornada de Copa Libertadores ante Atlético Tucumán, en febrero de este 2017.

“El desarrollo y mantenimiento de una marca exitosa es un factor clave en la solidez financiera de una organización, como también lo es su éxito en comparación con sus competidores”, señala el Barca Innovation Hub (el instituto de educación deportiva del FC Barcelona), en su módulo ‘Administración de la marca deportiva’.

Y el naciente departamento de marketing de El Nacional está tratando de recuperar una marca que vivió en un letargo de varios años. Es verdad que Larissa Riquelme no curará todos los problemas que tiene el club de los puros criollos, pero ha despertado el interés de su hinchada.

Los clubes deben entender que deben trabajar muchísimo en sus planteles de jugadores, que son los que finalmente brindan el show en el campo de juego. Pero también deben comprender que al espectáculo hay que venderlo completo y que la experiencia que les puedan vender a sus aficionados fuera de la cancha, a veces resulta más importante que el mismo resultado.

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Los deportes gringos no son tan aburridos como parecen

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Estados Unidos ha construido, a través del deporte, una enorme fábrica de diversión en la que las atracciones principales son: el fútbol americano, el béisbol, el baloncesto, el hockey sobre hielo y el ‘soccer’ (como los norteamericanos denominan a nuestro balompié).

Cada una de estas competencias no funciona como en la mayor parte del mundo, sino que los gringos han creado una estructura que les permite regular varios aspectos como la competencia, llevar el deporte a todo el país, dar oportunidades a los novatos y, por supuesto, sacarle el jugo al negocio.

Para ello existen cinco ligas principales: NFL (National Football League o Liga Nacional de Fútbol Americano), MLB (Major League Baseball o Grandes Ligas de Béisbol), NBA (National Basketball Association o Asociación Nacional de Baloncesto), NHL (National Hockey League o Liga Nacional de Hockey) y MLS (Major League Soccer, que está supervisada por la Federación de Fútbol de Estados Unidos).

Cada una de estas ligas tiene su sistema propio de campeonato, de premiación y de reparto de jugadores. La NBA, por ejemplo, le permite al equipo que haya terminado en último lugar en la temporada pasada, fichar al novato más destacado. La MLS, en cambio, tiene un tope salarial, mediante el cual los equipos solo pueden fichar a tres figuras fuera de ese límite.

Todo está pensado. Los calendarios están elaborados de tal manera que durante los 12 meses del año existe actividad deportiva en Estados Unidos. El fútbol americano se juega de septiembre a febrero, el béisbol de marzo a noviembre, el baloncesto de octubre a junio, el hockey de octubre a junio y el soccer de marzo a diciembre.

Además, antes de empezar cada temporada, los equipos ya saben las fechas y las horas exactas en las que disputarán todos sus partidos. Eso les permite un nivel de organización superlativo, casi inimaginable en Sudamérica.

Los gringos, tan hábiles para el mercadeo como son, han inventado distintas actividades para hacer de estos espectáculos deportivos un negocio sostenible a lo largo del tiempo. Conceptos de marketing como ‘All Star Game’, ‘Super Bowl’, ‘Stanley Cup’, ‘Playoffs’ y muchos otros hacen de los deportes unos eventos publicitarios de calibre.

Basta con decir que el ‘Super Bowl’ (Super Tazón o la final del campeonato del fútbol americano), es el espectáculo deportivo más visto en todo el mundo. Se calcula que la edición 2016 la vieron al menos 100 millones de personas. Mientras que los Dallas Cowboys de la NFL y los Yankees de Nueva York son el segundo y tercer equipos más valiosos del mundo, según la Revista Forbes, únicamente superados por el Real Madrid.

Y aparte de todo está la calidad. En Estados Unidos han nacido varios de los mejores deportistas de todos los tiempos en varias disciplinas. Michael Jordan es el rey de reyes del baloncesto a lo largo de la historia, Babe Ruth es considerado una leyenda del béisbol… y así se podría hablar de un sinnúmero de superestrellas durante todas las décadas.

En cada una de las cinco disciplinas mencionadas se puede disfrutar de grandes encuentros. Basta con encender la televisión en cualquier mes del año y mirar, por ejemplo, un partido de la NBA entre Los Angeles Lakers y los Cleveland Cavaliers; o un enfrentamiento de la MLB entre los NY Yankees y los Orioles de Baltimore; o sentarse a disfrutar del Super Bowl, un espectáculo tan llamativo como técnicamente interesante.

Todo este círculo se cierra con la millonaria venta de los derechos de televisión y de imagen. Las cadenas más importantes como NBC, ESPN, Fox Sports, CBS, ABC, TNT y muchas otras en todos los continentes pagan varios millones por transmitir las temporadas completas o algunos partidos destacados. Además, las marcas han tomado una magnitud tal que se puede encontrar productos de estas cinco ligas en casi en todos los países del planeta.

Los ‘deportes gringos’ no son aburridos, solo que simplemente no los conocemos ni los entendemos bien. Por eso, es común encontrar en las redes sociales críticas al fútbol americano o incluso al ‘soccer’. Si aprendiéramos un poco del nivel de organización de los estadounidenses y de su capacidad para crear un espectáculo, con seguridad nuestros eventos deportivos no serían tan pobres dentro y fuera del campo de juego.

Brasil y Ecuador en un conflicto de marcas

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Los auspiciantes de las selecciones de fútbol invierten mucho dinero para que sus marcas se expongan la mayor cantidad de veces posible. Los logotipos cumplen la función de representar todo un simbolismo de lo que significa un producto o servicio.

Los departamentos de mercadeo y publicidad hacen lo posible para que su logo se reconozca en cualquier lugar del mundo. Si alguien ese dibujo, tiene que saber de qué marca se trata. Es así de simple.

Por eso, las empresas patrocinadoras no están dispuestas a ceder ni un solo espacio y es ahí cuando empiezan los conflictos. Un pequeño conflicto ocurrió este jueves 1 de septiembre en el estadio Olímpico Atahualpa, cuando cada selección tuvo que montar su propia zona de prensa, a pesar de existir una sala específica para estos temas.

La remodelada sala de prensa del Atahualpa, bautizada con el nombre de ‘Héctor Morales’, es auspiciada por Claro, que a la vez es patrocinador de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Sin embargo, la selección brasileña tiene como auspiciante a Vivo, compañía de telefonía móvil, televisión por cable e internet.

“Hay un conflicto de intereses”, dijo uno de los representantes del departamento de prensa de la Confederación brasileña de Fútbol (CBF), cuando se le preguntó, por qué Tite no daría la rueda de prensa después del partido, en el lugar predeterminado por la FEF.

Claro y Vivo no fueron las únicas marcas en conflicto. La Ecuafútbol es auspiciada por Pilsener, la CBF por Guaraná Antártica (la bebida más popular de Brasil); la FEF está con Marathon Sports y la CBF con Nike… todo esto generó un impasse entre los departamentos de comunicación de ambas delegaciones, que obviamente, protegían a sus marcas.

Al final, Ecuador y Brasil montaron dos lugares distintos para las conferencias de prensa de sus entrenadores.

Adidas perdió la guerra contra Nike en Estados Unidos

Hace algunos días Adidas informó en un comunicado oficial que no renovará el contrato que mantiene con la NBA (National Basketball Association). La marca alemana pagaba USD 400 millones a la Liga de baloncesto más importante del mundo y proveía de indumentaria a los 30 equipos. A cambio podía explotar la imagen de la NBA y vender productos bajo licencia oficial.

Desde el 2006 hasta la fecha, la empresa alemana se ha encargado de vestir a todos los jugadores de la Liga en partidos oficiales y entrenamientos, lo que significa una buena cantidad de dinero cada año. Además, el contrato exigía una renovación a finales de la temporada 2016-2017 y Adidas no estaría dispuesta a incrementar significativamente la cifra, en un negocio en el que no le ha ido muy bien.

Adidas apostó por la NBA y se arriesgó a invertir tanto dinero, para entrar en el mercado estadounidense, pero después de tantos años, no lo logró por completo. La marca alemana buscaba posicionarse como proveedora número uno en la región, pero la que sigue mandando ampliamente es Nike.

Según cifras extraoficiales, Nike domina el mercado de ropa deportiva de Estados Unidos con el 40%. En segundo lugar aparece Adidas con apenas el 20%. En su comunicado, Adidas señala que dejará el auspicio a la NBA, pero que continuará vinculada al baloncesto estadounidense patrocinando jugadores de manera directa e involucrándose en ligas menores, como las colegiales.

La idea de la marca alemana es vestir a más jugadores de los que posee actualmente en la NBA y así ahorrar dinero para invertirlo en otros mercados, por ejemplo, en la Premier League, donde pagará alrededor de USD 100 millones por temporada para vestir al Manchester United, equipo en el cual juega Antonio Valencia.

Pero ¿por qué le costó tanto a Adidas ingresar al mercado norteamericano? La respuesta viene desde hace muchos años atrás, exactamente desde 1985. En ese año, Michael Jordan (quien quería vestir Adidas porque fue la indumentaria que usó en su etapa universitaria), terminó firmando con Nike. Fue un coctel que explotó de inmediato.

El novato de los Chicago Bulls sorprendió al mundo con su espectacular juego y enseguida se convirtió en uno de los jugadores más aclamados de toda la liga. Nike fabricó ese año las zapatillas Air Jordan diseñadas exclusivamente para él, de color rojo y que la NBA prohibió su uso, porque no cumplían con las reglas de ese entonces, pues solamente se usaban zapatos blancos.

Por cada vez que el jugador de Carolina del Norte usaba esas zapatillas, los Bulls debían pagar una multa. Al final, Jordan y Nike lograron imponerse y la NBA permitió el uso de las llamativas zapatillas que se convirtieron en un fenómeno en Estados Unidos. Esa temporada, las Air Jordan alcanzaron una cifra de USD 100 millones en ventas.

El resto es historia. Nike le permitió a Michael Jordan crear su propia marca ‘Jordan Brand’ y la alianza ha crecido año tras año y se ha encargado de inundar Estados Unidos y otros lugares del mundo con zapatillas de todos los diseños y colores posibles. En los primeros días de abril de este 2015, ‘Jordan Brand’ lanzó al mercado los zapatos ‘Hare’ y ‘Lola’, inspirados en Bugs Bunny y Lola Bunny.

Después de más de 11 años intentando romper este idilio de Nike con los estadounidenses, Adidas decidió cambiar de estrategia. El patrocinio de la Liga de baloncesto más importante del mundo no fue suficiente para vencer a la multinacional norteamericana, a Michael Jordan y a Bugs Bunny.

Foto tomada de www.nba.com

Foto tomada de http://www.nba.com

Madonna no ha sido superada en el Super Bowl

Tengo que decir que de fútbol americano no entiendo absolutamente nada. No se cómo se ganan los puntos, cómo se pitan las faltas, qué es eso de las yardas, cuándo se meten los goles por esos arcos grandototes… en definitiva, no tengo la menor idea.

Sin embargo, desde el 2012 me llamó mucho la atención tres aspectos del famoso Super Bowl (tampoco tengo idea cuáles son los equipos que lo juegan y por qué) o en español llamado Super Tazón. El primero es obviamente la cantidad de millones por concepto de publicidad, venta de entradas, merchandising, derechos de TV y más, pero ese no es el motivo de este post.

El segundo tiene que ver con los comerciales de TV que se emiten durante el partido, los cuales son -en muchos de los casos- de una creatividad deslumbrante y además por pautarlos se pagan millones. Esto va de la mano con la cantidad de personas que miran el Super Bowl, que desde el 2012 en adelante no han sido menos de 110 millones de personas con la televisión encendida, pero este tampoco es el motivo del post.

Lo que más me ha cautivado es el show del medio tiempo, que es en verdad un espectáculo en toda la extensión de la palabra. En esos 13 o 14 minutos, los gringos demuestran que son en verdad unos capos para montar tremendos montajes que parecen salidos de películas. Empecemos con el show de Madonna en el 2012.

Show del Super Bowl 2012

Madonna salió vestida como una especie de cleopatra y todo el escenario estaba montado como si se tratara de la antigua Roma. La reina del pop cantó clásicos como Vogue, Music, invitó a los integrantes de LMFAO para interpretar “I’m sexy and I now it”, después compartió escenario con Nicky Minaj y MIA para cantar “Give me all your luvin” y por último cantó con Cee Lo Green el tema “Like a Prayer”.

Todo esto en un escenario imponente, con coreografías despiadadas que superan la imaginación de los mortales y con una puesta en escena deslumbrante. Por si fuera poco, cada canción contó con una coreografía distinta. Calculo que por la tarima pasaron no menos de 500 personas. ¡Un espectáculo completísimo en apenas 13 minutos! Las cifras oficiales indicaron que este show lo vieron 114 millones de personas.

Un dato no menor, Madonna hizo de todo en el escenario: cantó, bailó, saltó, se dio mortales, hizo las coreografías… y en ese entonces ella tenía 53 años. Un artista completa.

Show del Super Bowl 2013

Beyoncé fue la escogida para el espectáculo de medio tiempo del 2013 y no defraudó. La morena venía con poco crédito porque unas semanas antes había quedado en ridículo ante el mundo por haber usado una grabación mientras cantaba el himno de los Estados Unidos en la posesión de Barack Obama. Sin embargo, en el Super Bowl se lució.

El show no fue técnicamente tan llamativo como el de Madonna y no tuvo una puesta en escena de la magnitud de su predecesor. Más bien Beyoncé prefirió los juegos de luces y los efectos sobre el escenario para impactar a los aficionados en el estadio y a los televidentes en sus casas.

Eso sí, el show estuvo musicalmente a la altura y cantó grandes temas como: Crazy in Love, End Of Time, Halo, Independent Woman y hasta se dio el lujo de interpretar a estas alturas ya un clásico: Single Ladies junto a las Destiny’s Child Michelle Williams y Kelly Rowland. Este show lo vieron 110,8 millones de personas en todo el mundo.

Show del Super Bowl 2014

Y en el 2014 el elegido fue Bruno Mars, uno de los artistas de moda y uno de los preferidos de mi esposa. En verdad que este hawaiano de nombre Peter Gene Hernández es un genio, sus canciones están muy bien hechas y además es muy versátil con su voz.

Mars apareció en el escenario tocando la batería (una manera distinta de hacerlo) y luego cantó temas como: Treasure, Runaway Baby y un fragmento de Shout, canción de The Isley Brothers. También tuvo invitados y se trato de una banda legendaria: los Red Hot Chili Peppers con quienes interpretó Give it away. ¡Tremendo show!

Bruno cerró el miniconcierto con una de sus canciones insignia: Just The Way You Are y precedido de unos mensajes de varios soldados estadounidenses que prometían volver pronto a sus casas. El espectáculo fue de primera, con juegos de luces impresionantes y un escenario imponente que se arma y desarma en minutos, pero no superó en impacto a lo hecho por Madonna dos años atrás. Sin embargo, el show de Bruno Mars batió el récord de personas que lo vieron: 115,3 millones alrededor del mundo.

Bonus: Show del Super Bowl 1993

En un escenario no tan impactante como el de los últimos años, pero con un concierto igual de impresionante, Michael Jackson fue el encargado de musicalizar el medio tiempo del Super Bowl en 1993. Un lujo que les dejo de yapa para que lo disfruten.