La familia permanece unida tras el desastre

Don Alfonso Villegas perdió su casa en Bahía de Caráquez después del terremoto del pasado 16 de abril. No se cayó por completo, como algunas del barrio María Auxiliadora, pero sabe que la tendrán que demoler. A sus 86 años durmió varias noches al aire libre y una semana después al menos ya tiene una carpa que lo protege a él y a su numerosa familia.

Su nieto Bruno se salvó de morir aplastado. Le cayó parte del techo en la cabeza y la familia tuvo que improvisar un quirófano en la calle. “Yo tenía un paraguas en la mano y el resto alumbraban con las linternas de los celulares, mientras le cocían los puntos en la cabeza”, cuenta el papá de Bruno, que lleva el mismo nombre.

La familia no pierde el ánimo. No saben qué va a pasar con su futuro, pero ya quieren regresar a trabajar. Por ahora no les falta ni la comida ni el agua. Su mayor fortaleza son ellos mismo. Una familia unida.

“Fuerza Bahía, con huevos y amor nos levantaremos”

A Bahía de Caráquez todavía no llega ni la luz ni el agua. Nadie se atreve a regresar a sus casas por el temor a otra réplica o a que se caigan las edificaciones que quedaron de pie.

Sus habitantes están incomunicados. No saben lo que pasa en el país. Ni se han enterado que todo el Ecuador se ha volcado a los supermercados para tratar de comprar algo y dar una mano. Ellos solo hacen fila en los camiones que llegan con donaciones o con algo para el almuerzo.

Bahía dejó de ser una playa tranquila para ser un pueblo fantasma. Los muertos no se cuentan por cientos como en otras ciudades afectadas, pero nadie sabe cuándo llegará el día en que vuelvan a dormir bajo techo.

Eso sí, los bahienses no pierden su esencia. Nadie camina solo porque en este momento las familias se han unido más de lo habitual. Todos planean un futuro juntos. A nadie se le ha cruzado por la cabeza la idea de emigrar aunque sea a San Vicente, el pueblo que está apenas cruzando el puente y que ya tiene luz, agua y ha reactivado en algo su cotidianidad.

Los bahienses se recuperarán, una vez más, del terremoto. Ya lo hicieron en 1987 y no piensan en huir del lugar que aman. Las calles se han convertido en albergues temporales, mientras en cada esquina las retroexcavadoras han empezado a demoler las viviendas que quedaron sentidas.

Aquí no hay olor a muerto. Los lugareños estiman que 10 o 12 personas perdieron la vida el 16 de abril. Aquí hay olor a esperanza. Quieren volver a sus trabajos, pero nadie les ha dicho nada. Aquí hay esperanza aunque muchos se acuestan a dormir teniendo como abrigo el abrazo de sus hijos.

La fe está intacta. La cruz gigante que se ubica en el punto más alto del barrio María Auxiliadora casi no tiene rasguños a pesar de que toda la loma se movió de un lado al otro el sábado anterior.

Ha pasado exactamente una semana desde que un sismo les cambió la vida para siempre a los manabitas y en las paredes de Bahía se puede leer una leyenda que conmueve: “Fuerza Bahía, con huevos y amor te levantaremos”. Nada más cierto. A Manabí lo levanta Manabí.

Postales de Manabí, provincia guerrera

Cada habitante de Manabí tiene una historia que contar. Cada uno vivió el terremoto en un lugar y un momento distintos. Ha pasado una semana desde que el sismo de 7.8 grados les cambió la vida para siempre, pero las familias se mantienen unidas.

El dolor se riega por las calles. Las imágenes que dejó el devastador sismo del 16 de abril todavía son espantosas. Manabí, tierra hermosa si la existe, es casi irreconocible. Cientos de muertos, centenas de heridos y miles de personas que lo perdieron todo, absolutamente todo.

Sin embargo, los manabitas han entendido que cada día vuelve a salir el sol y que la vida tiene que seguir. Aunque duermen en las veredas y hacen fila por conseguir algo de agua y comida, mantienen el ánimo arriba. La reconstrucción de la provincia no será sencilla, pero los ‘manabas’ ya han salido a buscar su futuro.

Estas son algunas imágenes después de un recorrido en el trayecto: Chone-Portoviejo-Crucita-Charapotó-San Jacinto-San Clemente-Bahía de Caráquez-San Vicente.

La cortina de humo de Octavio Zambrano

Les dejo mi columna que se publicó el lunes 25 de mayo del 2015 en el Diario Últimas Noticias.

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Antes de despedirse del fútbol ecuatoriano, Octavio Zambrano destapó una olla de grillos. El exentrenador de El Nacional dejó entrever que en el torneo nacional hay jugadores con identidades adulteradas y varios se sintieron afectados.

De inmediato, la Federación Ecuatoriana de Fútbol anunció medidas de investigación y Liga de Quito se vio en la obligación de restringir la participación de uno de sus juveniles.

Es verdad, esto pasa en nuestro fútbol, pero Zambrano utilizó ese discurso para despistar. El DT usó esta cortina de humo y muchos se olvidaron de la muy mala temporada que tuvo con los criollos.

Zambrano no pudo manejar el camerino, tomó muchas decisiones equivocadas y mantuvo un discurso que no se apegaba a la realidad, porque siempre sostuvo que su equipo iba en ascenso, cuando la verdad es que estaba rumbo a perder la categoría.

¿A la Selección van los mejores?

Les dejo mi columna que se publicó este 18 de mayo en Últimas Noticias

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Hay que ser sinceros, en el Ecuador no existe la cantidad suficiente de jugadores de primer nivel para que jueguen en la Selección. Por eso, siempre hay que completar la nómina con algunos nombres que causan polémica y que son discutidos por la opinión pública.

Por ese motivo llama la atención que Gustavo Quinteros no haya incluido a Joffre Guerrón, uno de los ecuatorianos que mejor ha rendido el extranjeros en la última temporada. Y más aún tras la ausencia de Felipe Caicedo, que decidió no jugar la Copa América para recuperarse de una lesión.

¿Qué pasó en el camino? Solo el director técnico de la Tricolor tiene la respuesta. Al fin y al cabo, él es quien conforma la lista y el que se juega el puesto en cada decisión. Pero que nadie diga que a la Selección van los mejores, porque sino Guerrón y Norberto Araujo merecían estar. A la Selección van los que el entrenador quiere, punto.

Gustavo Quinterps cuando dirigía al Emelec. Foto: Tomada de Bendito Fútbol.

Gustavo Quinterps cuando dirigía al Emelec. Foto: Tomada de Bendito Fútbol.

10 años de mi debut como profesional

Antes de ingresar a trabajar como pasante en el Diario Últimas Noticias había tenido algunas otras experiencias pequeñas. Con un par de amigos hicimos una investigación para una revista donde no nos pagaron mal; después entré a Teleamazonas para hacer un minuteo de televisión, un trabajo aburrido pero por el que también me pagaron un dinero interesante; y por último estuve en la Radio Sensación 800 haciendo de todo, desde locutor, operador y hasta me hacían llamar a los anunciantes para que crean que sí se escuchaban las cuñas en la radio.

En esta última emisora me empecé a involucrar en el mundo del deporte. El grupo con el que trabajaba transmitía partidos del campeonato nacional y me incluyeron en su nómina. No me pagaban ni un centavo, es más, yo tenía que poner para pagar las cabinas de los estadios, pero fue una buena experiencia. Por ejemplo, transmití un Liga-Barcelona en Casa Blanca, donde el Ídolo se comió cuatro goles.

Después vino la gran oportunidad. Carlos Aulestia, profesor en la Universidad Católica nos dice en clase: “a los que les interese, hay la chance de hacer una pasantía en Últimas Noticias cubriendo ligas barriales, deben mandar su hoja de vida a este correo…”. Ese rato, sin exagerar, ese rato salí de clase y fui al centro de cómputo a enviar mi nula hoja de vida. Una semana después me llamaron de Grupo El Comercio.

Después de varias llamadas, entrevistas y algunos días de espera, Leonel Bejarano tomó la decisión de ficharme. La historia de mi ingreso ya le he contado y la pueden leer en este mismo blog. Recuerdo claramente que Leonel me presentó con Alejandro Ribadeneira y Esteban Ávila. Horas más tarde llegó Freddy Álava. Ese era el equipo de deportes del vespertino. Meses más tarde se incorporó David Lucero. Hasta ahora no he visto un grupo tan brillante y eficiente como ese.

Oficialmente mi ingreso a Últimas fue el 9 de mayo del 2005, dos días después de la muerte de Otilino Tenorio. Desde ese entonces han pasado 10 años del que considero mi debut como profesional. Lo que había hecho antes fue interesante, pero trabajar directamente en un periódico fue una experiencia increíble. Además, en mi caso particular encontré un grupo de trabajo excepcional, esa redacción de Últimas Noticias era insuperable.

De ahí en adelante han pasado un montón de cosas, buenas y malas, pero el gran balance es positivo. Puedo decir que en estos 10 años he sido feliz, he conocido gente muy valiosa y he aprendido muchísimo de la vida y de periodismo. He escrito y hecho de todo. Pasé por Vida Sana, Mi Casa, Rock y Metal, Ocio y Fiesta, he escrito para El Comercio, Familia, he hecho videos, tengo mi programa en Radio Quito (desde el 2009), he viajado dentro y fuera del país y hoy en día estoy en Bendito Fútbol. Repito, he sido feliz.

Tuve la suerte de debutar en las grandes ligas apenas llegué. Esa misma semana, el Alejandro Ribadeneira me mandó a cubrir el partido Aucas – El Nacional. Yo no tenía ni credencial de la Federación y apenas conocía el estadio. Me dieron cinco dólares para la entrada y me fui a Chillogallo. La nota no me salió mal y casi no tuvo correcciones.

Otilino Tenorio

Esta fue la primera nota que escribí en mi vida. La redacción no fue del todo mala. Hasta hablo del “nuevo crack ecuatoriano, Antonio Valencia”.

Después vino la primera nota en ligas barriales. Aquella cobertura la hice junto a dos grandes amigos, Eduardo Terán y Julio César Díaz. Era la inauguración de la Liga San Isidro del Inca a la que llegamos atrasados. A esta página en cambio el Freddy Álava le hizo un montón de correcciones.

Liga San Isidro del Inca

La primera página que escribí. Me demoré el triple de tiempo buscando las tablas de posiciones de los equipos, que en escribir la nota.

Y pocos días después, sin imaginarlo, deciden acreditarme para el partido Ecuador-Argentina por eliminatorias y como no había espacio en el palco me mandaron ¡a cancha! Yo no llevaba ni un mes en el periódico y ya vi un partido de la Selección ¡en la cancha! Repito, ¡en la cancha! Estuve a metros de algunos de los que consideraba mis ídolos: Carlos Tévez, Pablo Aimar, Agustín Delgado, Ulises de la Cruz y más. Y no solo eso, sino que tuve la suerte de sacarle una foto a Luis Fernando Suárez que se publicó en el periódico. Esta fue la página.

Luis Fernando Suárez

Nótese el crédito de la foto. Yo no llevaba ni un mes en el periódico y ya se publicaba mi nombre. Eran esas cosas que se permitía en Últimas, que un pasante pueda publicar algo. La calidad se imponía más allá de cualquier forma.

Y esa es la historia. 10 años después sigo trabajando en Grupo El Comercio y sigo siendo feliz. Creo que lo mejor de todo este tiempo es que nunca he sentido la carga de “tener que trabajar”. Más bien, siempre he disfrutado lo que hago y le doy gracias a Dios por eso.