Paz en la tumba de Miguel ‘El Diablo’ Calahorrano

La tarde de este sábado 28 de septiembre me encontré en Facebook con una triste noticia: falleció Don Miguel Calahorrano, un personaje muy conocido en el mundo taurino. ¿Quién no conocía al recordado ‘Diablo’ Calahorrano?

Miguel Calahorrano fue banderillero, novillero y subalterno desde 1971 hasta 1999, vivió interminables paseíllos en la Feria Jesús del Gran Poder, fue padre de Milton Calahorrano, quien heredó el apodo de su padre y su afición por la fiesta brava.

Después de su retiro, ‘El Diablo’ padre continuó vinculado a la tauromaquia, pero como sastre. Esta nota la escribí para El Comercio en los días de la Feria Jesús del Gran Poder del 2011, donde hablé con Calahorrano y otros sastres que elaboran trajes de luces.

Solo como anécdota, en la feria de ese año mi esposa le compró al ‘Diablo’ Calahorrano una cartera hecha de un capote, que la utiliza cada tanto.

Paz en la tumba del ‘Diablo’ Calahorrano.

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Ellos visten de color y luces a la fiesta brava

DIABLO1Esta foto la tomó mi amigo Don Guillermo Corral Neira

La Feria de Quito Jesús del Gran Poder no solo son los rostros bonitos de los toreros. Los trajes que ellos lucen en la arena también son hermosos y en muchos casos son hechos por sastres ecuatorianos.

Aunque es raro encontrar a alguien que se dedique a elaborar trajes de luces, muletas, capotes, monteras y más, en Quito sí existen algunas sastrerías que todo el año viven de la tauromaquia.

Es el caso de Miguel Calahorrano, quien fue banderillero, novillero y subalterno desde 1971 hasta su retiro en 1999. “De mi época es Neptalí Caza ‘El Tortuga’ que todavía es activo”, recuerda.

Después de abandonar el ruedo, Calahorrano quiso seguir ligado a su pasión, la tauromaquia, por eso se dedicó a elaborar capotes y monteras, en un principio. Su negocio se llama La sastrería de Calahorra.

Durante la Feria de Quito, los aficionados lo pueden encontrar en las áreas verdes de la Monumental de Iñaquito. Ahí expone algunas de sus obras, como un capote que vende en USD 150. “En España este capote lo encuentra en al menos 450 euros”, asegura.

Miguel es padre de Milton Calahorrano, banderillero que ha estado en la feria y quien es el presidente de la Unión de Toreros del Ecuador. “Él aprendió lo que me gusta; también es periodista y tiene un programa de toros en el canal 21”, comenta con orgullo.

Cuando culmine la Feria de Quito, don Miguel volverá a su sastrería, para el próximo año dedicarse a lo que ha hecho siempre después de su retiro como banderillero y novillero profesional.

“Recorro los pueblos vendiendo mis artículos. Voy a todos lados donde haya una corrida de toros. Llevo monteras, capotes, algún traje, DVD, llaveros que me traen de España”.

Otro que vive de esta actividad es Jorge Nieto, quien fue banderillero por 40 años. Dice que fue en Madrid donde le nació la idea de dedicarse a sastre, después de su retiro. “En 1972 viajé a España a unas corridas, ahí se me ocurrió que también podía aprender a coser estos trajes hermosos”. Han pasado más de 30 años y en todo ese tiempo, Jorge Nieto ha elaborado cientos de trajes.

Tiene su taller en la avenida Real Audiencia y por su reputación, para esta feria colaboró con los maestros Sebastián Castella y Antonio Ferrera. También hizo los trajes que lucieron en el festival benéfico los paisanos Martín Campuzano y Álvaro Samper.

Según cuenta don Jorge, algunos de sus trajes los ha vendido al extranjero. “Todos los años tengo pedidos de España y México” y comenta entusiasmado que sus productos más apetecidos son “los trajes, monteras, capotes y marsellesas”, entre otros.

Nieto recuerda algunos de los matadores que han vestido sus trajes: Guillermo Albán, Vicente Arteaga, Paco Barona, Antonio Campana, Juan F. Hinojosa, Juan Francisco Salazar y más.

Otra historia es la de Galo Peña, aficionado práctico y quien decidió hacerse sastre taurino hace 10 años, cuando viajó a España en busca de una “mejor vida”.

“En Madrid no me fue del todo bien, pero pude ir a corridas y sobre todo aprendí este oficio en la Sastrería Bermejo. Decidí volver y ponerme este negocio”.

El que alterna su vida entre la fiesta brava y la gastronomía es Santiago Villacrés. Tiene 27 años, es novillero y dice que está esperando una oportunidad para hacerse matador de toros.

Él tiene un servicio de ‘catering’ y en estas fiestas de Quito no ha podido asistir a la plaza de Iñaquito, precisamente porque ha tenido varias actividades de su negocio. Desde hace dos años optó por fabricar monteras y capotes. “Es un trabajo extra, lo hago por el amor que le tengo a esta fiesta”.

Elabora sus trajes y ha fabricado monteras para Juan Francisco Hinojosa, Juan F. Almeida, Antonio Campana y ha vendido algunos a Colombia. “Voy a seguir con mi sastrería, he aprendido empíricamente. Este año me he mantenido toreando en el campo, el próximo voy a abrirme espacio, a ver si me dan oportunidades”.

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