¡Los Cadillacs tocando para vos!

Vicentico y a la izquierda su hijo Florián, quien también es parte de la banda. Foto tomada de El Telégrafo.

Vicentico y su hijo Florián, quien también es parte de la banda. Foto tomada de El Telégrafo.

Los Fabulosos Cadillacs no han pasado de moda. Su público ha evolucionado junto con ellos, pero su música sigue estando tan vigente como siempre. Quizás su mayor riqueza musical es que sus canciones se siguen transmitiendo de generación en generación y seguramente en 50 años todavía escucharemos -con la misma pasión- temas como ‘Matador’, ‘Mal bicho’ o ‘Vasos Vacíos’.

Pero el repertorio de los Cadillacs se sigue ampliando. Desde su regreso en el 2008, después de una separación aproximada de una década, la banda nacida oficialmente en 1985 ha logrado que sus nuevas canciones también se coreen a todo pulmón. Un ejemplo de ello es ‘La luz del ritmo’.

En el último concierto que ofrecieron en Quito en el Nova Sonic Festival, Los Fabulosos hicieron un repaso prácticamente por todos sus discos e interpretaron la mayor marte de sus canciones más exitosas, entendiendo que el público que asistió al Parque Bicentenario no los había escuchado hace algunos años y lo que quería era delirar con ‘Calaveras y Diablitos’, ‘Satánico Dr. Cadillac’ o ‘Yo no me sentaría en tu mesa’.

Los Fabulosos Cadillacs no es precisamente la banda más exitosa ni afamada del rock argentino, pero se ha ganado un lugar muy importante en el público latinoamericano. Su agenda en este año, después de lanzar su disco ‘La salvación de Solo y Juan’, ha reventado. Los nuevos y viejos temas han sonado en todo el continente en los últimos meses y en marzo del 2017, la banda liderada por Vicentico y Flavio Cianciarulo se presentará en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, un lugar reservado solo para las grandes estrellas.

Este es un resumen del concierto que dieron e Quito. ¡Los Cadillacs tocando para vos!

Brasil y Ecuador en un conflicto de marcas

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Los auspiciantes de las selecciones de fútbol invierten mucho dinero para que sus marcas se expongan la mayor cantidad de veces posible. Los logotipos cumplen la función de representar todo un simbolismo de lo que significa un producto o servicio.

Los departamentos de mercadeo y publicidad hacen lo posible para que su logo se reconozca en cualquier lugar del mundo. Si alguien ese dibujo, tiene que saber de qué marca se trata. Es así de simple.

Por eso, las empresas patrocinadoras no están dispuestas a ceder ni un solo espacio y es ahí cuando empiezan los conflictos. Un pequeño conflicto ocurrió este jueves 1 de septiembre en el estadio Olímpico Atahualpa, cuando cada selección tuvo que montar su propia zona de prensa, a pesar de existir una sala específica para estos temas.

La remodelada sala de prensa del Atahualpa, bautizada con el nombre de ‘Héctor Morales’, es auspiciada por Claro, que a la vez es patrocinador de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Sin embargo, la selección brasileña tiene como auspiciante a Vivo, compañía de telefonía móvil, televisión por cable e internet.

“Hay un conflicto de intereses”, dijo uno de los representantes del departamento de prensa de la Confederación brasileña de Fútbol (CBF), cuando se le preguntó, por qué Tite no daría la rueda de prensa después del partido, en el lugar predeterminado por la FEF.

Claro y Vivo no fueron las únicas marcas en conflicto. La Ecuafútbol es auspiciada por Pilsener, la CBF por Guaraná Antártica (la bebida más popular de Brasil); la FEF está con Marathon Sports y la CBF con Nike… todo esto generó un impasse entre los departamentos de comunicación de ambas delegaciones, que obviamente, protegían a sus marcas.

Al final, Ecuador y Brasil montaron dos lugares distintos para las conferencias de prensa de sus entrenadores.

La familia permanece unida tras el desastre

Don Alfonso Villegas perdió su casa en Bahía de Caráquez después del terremoto del pasado 16 de abril. No se cayó por completo, como algunas del barrio María Auxiliadora, pero sabe que la tendrán que demoler. A sus 86 años durmió varias noches al aire libre y una semana después al menos ya tiene una carpa que lo protege a él y a su numerosa familia.

Su nieto Bruno se salvó de morir aplastado. Le cayó parte del techo en la cabeza y la familia tuvo que improvisar un quirófano en la calle. “Yo tenía un paraguas en la mano y el resto alumbraban con las linternas de los celulares, mientras le cocían los puntos en la cabeza”, cuenta el papá de Bruno, que lleva el mismo nombre.

La familia no pierde el ánimo. No saben qué va a pasar con su futuro, pero ya quieren regresar a trabajar. Por ahora no les falta ni la comida ni el agua. Su mayor fortaleza son ellos mismo. Una familia unida.

“Fuerza Bahía, con huevos y amor nos levantaremos”

A Bahía de Caráquez todavía no llega ni la luz ni el agua. Nadie se atreve a regresar a sus casas por el temor a otra réplica o a que se caigan las edificaciones que quedaron de pie.

Sus habitantes están incomunicados. No saben lo que pasa en el país. Ni se han enterado que todo el Ecuador se ha volcado a los supermercados para tratar de comprar algo y dar una mano. Ellos solo hacen fila en los camiones que llegan con donaciones o con algo para el almuerzo.

Bahía dejó de ser una playa tranquila para ser un pueblo fantasma. Los muertos no se cuentan por cientos como en otras ciudades afectadas, pero nadie sabe cuándo llegará el día en que vuelvan a dormir bajo techo.

Eso sí, los bahienses no pierden su esencia. Nadie camina solo porque en este momento las familias se han unido más de lo habitual. Todos planean un futuro juntos. A nadie se le ha cruzado por la cabeza la idea de emigrar aunque sea a San Vicente, el pueblo que está apenas cruzando el puente y que ya tiene luz, agua y ha reactivado en algo su cotidianidad.

Los bahienses se recuperarán, una vez más, del terremoto. Ya lo hicieron en 1987 y no piensan en huir del lugar que aman. Las calles se han convertido en albergues temporales, mientras en cada esquina las retroexcavadoras han empezado a demoler las viviendas que quedaron sentidas.

Aquí no hay olor a muerto. Los lugareños estiman que 10 o 12 personas perdieron la vida el 16 de abril. Aquí hay olor a esperanza. Quieren volver a sus trabajos, pero nadie les ha dicho nada. Aquí hay esperanza aunque muchos se acuestan a dormir teniendo como abrigo el abrazo de sus hijos.

La fe está intacta. La cruz gigante que se ubica en el punto más alto del barrio María Auxiliadora casi no tiene rasguños a pesar de que toda la loma se movió de un lado al otro el sábado anterior.

Ha pasado exactamente una semana desde que un sismo les cambió la vida para siempre a los manabitas y en las paredes de Bahía se puede leer una leyenda que conmueve: “Fuerza Bahía, con huevos y amor te levantaremos”. Nada más cierto. A Manabí lo levanta Manabí.

Postales de Manabí, provincia guerrera

Cada habitante de Manabí tiene una historia que contar. Cada uno vivió el terremoto en un lugar y un momento distintos. Ha pasado una semana desde que el sismo de 7.8 grados les cambió la vida para siempre, pero las familias se mantienen unidas.

El dolor se riega por las calles. Las imágenes que dejó el devastador sismo del 16 de abril todavía son espantosas. Manabí, tierra hermosa si la existe, es casi irreconocible. Cientos de muertos, centenas de heridos y miles de personas que lo perdieron todo, absolutamente todo.

Sin embargo, los manabitas han entendido que cada día vuelve a salir el sol y que la vida tiene que seguir. Aunque duermen en las veredas y hacen fila por conseguir algo de agua y comida, mantienen el ánimo arriba. La reconstrucción de la provincia no será sencilla, pero los ‘manabas’ ya han salido a buscar su futuro.

Estas son algunas imágenes después de un recorrido en el trayecto: Chone-Portoviejo-Crucita-Charapotó-San Jacinto-San Clemente-Bahía de Caráquez-San Vicente.