¿La década ganada?

Esta fue mi columna de opinión publicada en Bendito Fútbol el lunes 24 de abril.

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Absolutamente. Los últimos diez años de Liga han sido sacados de una novela. La ‘U’ pasó de ser el tercer o cuarto equipo del Ecuador al más ganador a nivel internacional, el más reconocido en América, el ‘Rey de copas’ (aunque eso duela mucho en otros equipos) y probablemente el más importante del país.

Diez años en los que Liga se pudo pasear desde Quito hasta Japón y desde Buenos Aires hasta Madrid. Una década en la que se plantó en dos ocasiones la bandera de la ‘U’ en el Maracaná, ni más ni menos, en Río de Janeiro, ese templo del fútbol que los albos lograron silenciar dos veces, con lo que todo eso significa.

Pero para que eso ocurriera, Liga llegó a tocar fondo y no fue precisamente el descenso a la Serie B. Hubo un paso más allá después de haber perdido la categoría en el fatídico 2000.

Tras el regreso a la Serie A, los dirigentes de la ‘U’ se encargaron de armar casi siempre buenos equipos, como tratando de esquivar de cualquier manera las últimas posiciones. Pero llegó el año 2007. Liga había conformado un equipo interesante, con el fichaje de la temporada: Luis Miguel Escalada, más otros como Franklin Salas, Christian Mora, Alfonso Obregón, Joffre Guerrón, Jairo Campos y el recién llegado Norberto Araujo, y todos comandados por Edgardo Bauza.

Hace diez años, hinchas y club se faltaron al respeto y se rompió el idilio. El 22 de abril del 2007, tras ir perdiendo ante el Olmedo en Casa Blanca, en la general sur se desplegó una bandera con la leyenda “Bauza puto deja de robar”, mientras el resto de los asistentes coreaban “¡Sí se va, sí se va, Bauza sí se va!”. Las crónicas de los diarios ya tenían incluso el reemplazante del Patón.

Ese día, el entrenador tuvo que salir en patrullero, en otra de las imágenes que bien podrían servir para escribir un cuento. Bauza, quien diría, ese día tuvo que abandonar Ponciano escoltado por un grupo de agentes de la Policía Nacional y del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), en una camioneta Rodeo con vidrios polarizados, propia del país de aquella época.

La tabla de posiciones del lunes 23 de abril del 2007, después de disputarse la undécima fecha del torneo, mostraba a Liga en el octavo lugar con 12 puntos, solo por encima de Emelec que sumaba 10 y del Macará que era último también con 10. Ese mismo día se reunió la Comisión de fútbol de la ‘U’ en la oficina de la Avenida Amazonas, con Rodrigo Paz a la cabeza.

Todos los miembros del directorio votaron por la destitución del Patón, que había salido del estadio casi como un delincuente. El longevo dirigente logró imponer su criterio. Convenció al resto de miembros de la comisión de fútbol del trabajo que hacía Edgardo Bauza. Contra todo y contra todos, el director técnico continuó en su cargo. Ese mismo año Liga empezó a jugar mejor y empezó a ganar y logró conseguir su novena estrella. El resto de la historia es bien conocida.

Hinchas y club se reencontraron más pronto de lo esperado. A pesar del título, algunas voces reclamaban la salida de Bauza, pero el día de la vuelta olímpica (5 de diciembre del 2007), en plenas fiestas de Quito, todo había quedado olvidado.

En la última década, Liga ganó la Copa Libertadores, la Copa Sudamericana, dos Recopas, jugó otra final de Sudamericana, jugó en Japón dos veces, se enfrentó al Manchester United, llenó el Santiago Bernabéu, recorrió América entera, expandió su marca a nivel global, creció en hinchada… y por supuesto, también se equivocó.

Y aunque las últimas temporadas de Liga Deportiva Universitaria no hayan sido buenas y el momento en la tabla de posiciones en este 2017 sea escandaloso, han sido diez años de fantasía en los que los hinchas se han dado privilegios que ningún hincha de otro equipo ha podido. Y es verdad que el discurso se va agotando, pero a los albos nadie les quita lo bailado y cada vez que quieran le pueden restregar los logros de su equipo en la cara a cualquiera que pretenda menospreciar lo que la ‘U’ ha logrado.

Solo la historia y el transcurso inexorable del tiempo nos dirán si esta fue la mejor época de Liga o si todavía podrá ocurrir algo mejor. Hoy parece imposible que aquellos días de las vueltas olímpicas dentro y fuera del país vuelvan a repetirse en el corto plazo. Aunque probablemente suceda, porque el club de la Universidad Central ya conoce el camino para llegar a la cima.

Lo cierto es que la imagen de Edgardo Bauza abandonando la Casa Blanca en patrullero, como si en efecto se hubiese robado algo, grafica un momento que quedará en la historia y que ha servido para contarles a los incrédulos que la Liga ya no es de Quito, la Liga es de Ecuador.

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El mensaje de la ‘MB’ llegó claro y fuerte

Les dejo mi columna publicada ayer (20/08/2012) en Últimas Noticias. Hablo sobre a reacción de los hinchas de Liga, el sábado en Casa Blanca.

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El mensaje de la ‘MB’ llegó claro y fuerte

El fútbol y los números de la actual campaña de Liga son escalofriantes. Hace largo rato que los albos no estaban tan lejos de los primeros lugares y peor aún, hace rato que no jugaban tan mal. Esto desencadenó una reacción de la hinchada que no aguantó más. Lo que se vivió el sábado en Casa Blanca es el reflejo de que las cosas están muy mal y que si no se corrige, pueden ponerse peor.

La Muerte Blanca -barra brava de la ‘U’- mandó un mensaje clarito. Desde la general sur entonaron un típico canto argentino, que se ajusta a la realidad merengue: “¡Jugadores, la concha de su madre, a ver si ponen huevos, no le ganan a nadie!”.

Hasta el 2007, esta situación no hubiese sido tan crítica, la cuestión es que Bauza mismo fue el que se encargó de poner la vara tan alta para Liga y ahora que las cosas no caminan bien, los hinchas se quejan.

Lo que queda claro es que al ‘Patón’ no lo mueve nadie. Hugo Mantilla y Patricio Torres acompañaron al DT rosarino a la rueda de prensa, como queriendo mandar un mensaje de respaldo.

En su discurso, Bauza dijo que conoce “perfectamente” los problemas de Liga y a renglón seguido disparó “hay que confiar en casi todos los jugadores”. La cosa parece estar clara. Hay jugadores que no ponen lo que hay que poner y se están tomando esto a la ligera. A los hinchas se les agota la paciencia.