«Y dale alegría a mi corazón…»

Tengo que confesar que de vez en tanto me engancho con videos de las hinchadas, de Ecuador o de cualquier lugar del mundo. En YouTube hay videos geniales de las fanaticadas locales. Los sonidos de los tambores, bombos, trompetas, la repetición secuencial de gritos… todo ese me llama mucho la atención.

En realidad, las barras organizadas (o barras bravas) manejan una simbología muy interesante. Más allá de la violencia, la argentinización, colombianización o como quieran llamarlo, los códigos de las hinchadas son dignas de un análisis profundo, mucho más allá de los discursos habituales que se quedan en los medios.

Estos grupos son como una especie de logias, que se organizan a su manera, con sus propias leyes, con sus intereses -muchas veces desvirtuados-, con sus códigos, incluso con sus propias maneras de castigar y sancionar. Hay que decir que en muchas ocasiones también manda la ley del más fuerte o el más bravo.

Pero todo lo viven con pasión, quizás su principal característica. Ir al estadio y ser parte de esa logia es mucho más que una distracción, es una especie de religión a la que no se le puede fallar.

Y hay algo que es lo que me fascina, la conexión de estas barras con la música. Ahí es donde se resume esa pasión, en los gritos desenfrenados, en los tambores y los bombos. Es fascinante la creatividad de muchas hinchadas (no de todas, porque la mayoría se dedican a copiar). Pero en Ecuador por ejemplo, la Muerte Blanca, la Sur Oscura, la Mafia Azulgrana, la Boca del Pozo han hecho composiciones (una especie de covers), en realidad muy buenos.

Les dejo este video que resume algo de esa pasión inexplicable. Un grupo de muchachos hinchas de Boca Juniors, que de seguro no tienen mucho dinero, después de un partido del equipo xeneize en Río de Janeiro se divierten en el pasillo del estadio Maracaná gritando por el equipo de sus amores. El partido había terminado. No importaba, su familia necesitaba ese alimento para el alma. Música y fútbol.

Saritama y el jugador que no pudo ser

Les dejo mi columna publicada este lunes 10 de febrero en el Diario Últimas Noticias. Habla de Luis Fernando Saritama, un jugador con el que he tenido la suerte de hablar en algunas ocasiones y a quien respeto mucho como futbolista y como persona. Siempre se ha portado muy amable conmigo. Digo esto porque hubo quien me reclamó por esta columna y donde digo lo que pienso. Saritama es un buen jugador, pero entrará en la historia como uno de los más brillantes. 

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Saritama y el jugador que no pudo ser

Luis Fernando Saritama no será recordado en la historia por ser uno de los jugadores más hábiles de nuestro fútbol. Más bien, su huella quedará impregnada por su trascendencia con la camiseta del Deportivo Quito.

Muchos pensamos que el nivel del 2008, 2009 y 2010 le alcanzaría para jugar en un gran equipo del exterior y que la camiseta azulgrana no era su techo.

Pero en un momento de desesperación, Saritama aceptó la propuesta menos indicada y fichó por Liga, el rival al que él siempre quiso ganarle. Eso valió para que los hinchas de la AKD lo juzgaran por siempre.

Un año más tarde, LFS10 se va de la ‘U’ sin haber logrado nada y además con el rechazo de la hinchada blanca. A estas alturas de su carrera, Saritama ya no tendrá la gran oportunidad que siempre buscó y ahora empezará el declive del jugador que es y no del que pudo ser.

Las cifras de este blog en el 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.900 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 48 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Adiós Últimas Noticias

Así es. Llegó el día. Me voy de Últimas Noticias. Hace más de ocho años que ingresé al vespertino de Quito para hacer una pasantía cubriendo ligas barriales y ahora me despido con una profunda pena y nostalgia en mi corazón.

El 9 de mayo del 2005, después de una particular entrevista en la que Leonel Bejarano me preguntó la alineación de Barcelona campeón de 1997 y se la recité de memoria, empecé como pasante en el Diario de Quito. Les soy sincero, apenas había visto en un par de ocasiones el periódico que desde ese día me abrió las puertas.

Fue una pasantía inolvidable. Mi primer trabajo serio, mi primera nota publicada en un periódico, mi primera cobertura en un partido de la Selección, muchas canchas barriales recorridas en infinitos fines de semana… muchas primeras veces. Fueron siete meses que los disfruté al máximo. Últimas fue mucho más que mi lugar de trabajo, fue casi mi casa.

Por esas cosas de la vida la pasantía terminó abruptamente en diciembre del 2005, pero después de pasar seis meses pateando latas, Leonel volvió a confiar en mi. Justo cuando estaba terminando mis estudios en la Universidad Católica (en pleno Mundial del 2006), me llamó y me dijo:

-Mijo, ¿qué hace?
-Terminando la U, Leo
-¿Quiere trabajar?
-¡Claro!
-Pero no en Deportes
-De una Leo, no hay problema

El 14 de julio del 2006 -exactamente hace siete años- volví a Últimas Noticias a la sección Sucesos. Después de algunos meses donde no di pie con bola, me cambiaron a Espectáculos. Creo que ahí me fue mejor y permanecí durante un año entre conciertos, lanzamientos de discos, bares, etc. Y el primero de agosto del 2007 -también por esas casualidades de la vida- regresé a Futbolero. Otra vez me sentía como pez en el agua. Tengo que darle las gracias al Leo, cada vez más valoro la confianza que él tuvo en mi a pesar de que yo era apenas un muchacho novato.

Como reportero de la sección deportes permanecí hasta septiembre del año pasado, cuando Carlitos Mora me eligió para ser el coordinador del vespertino capitalino. Un honor haber ocupado ese espacio que hoy llega a su final.

Parece poco, pero durante estos años aprendí todo lo que sé sobre periodismo, conocí y aprendí de mucha gente, disfruté cada jornada, viajé dentro y fuera del país, conocí lugares… Tantos momentos, tantas personas, tantas alegrías, tantas lecciones… Aprendí a querer a Últimas como pocos.

Les quiero dar las gracias a todos los que pasaron por el «Ultimitas corazón» mientras yo estuve ahí. Me quedan enormes recuerdos de muchas personas, pero quiero saludar a algunos: Leonel Bejarano, Freddy Álava, Dayana Paredes, Kelly Recalde, Jorge Cruz, Gisella Haro, David Lucero, Bernarda Rueda, Alejandro Páez, Diana Lozada, Andrea Durán, Magüi Bravo, Carlos Espinosa, Estéfano Dávila, Mónica Jara, Samuel Fernández, Verónica Tapia, Alejandro Ribadeneira, Evelyn Jácome, Ana Guerrero, Viviana Macías, Javier Ortega, Paola Enderica, Mayra Tamayo, Alessandro León, Luis Fernando Orquera, Jorge Luis Rubio, Edwing Encalada, Omar Ganchala, Javier López, Paúl Buenaño, Julio César Díaz, José López, Jorgito Ribadeneira… Seguro se me quedan algunos nombres y les pido disculpas. Mucha gente ha pasado por Últimas en este tiempo.

Pero hay dos nombres que quiero destacar en especial. El de mi amigo Esteban Ávila, con quien hemos librado varias batallas en estos años y de quien he aprendido y sigo aprendiendo hasta ahora. Un tipo al que le tengo mucho aprecio.

Y el de Carlos Mora, una de las mejores personas que conozco. En este casi año en la coordinación -y en general desde que ingresé a Últimas-, he aprendido de él grandes lecciones, he aprendido a hacer portadas, a tener métodos, a trabajar bajo presión, a ser ágil, a ser más profesional, a saber reaccionar, a dar soluciones y no problemas… pero sobre todo he aprendido de la vida: a saber valorar las cosas importantes, a conocer a la gente, a ser un caballero, a tener paciencia, a ser honesto, a saber controlarme, a saber decir la palabra correcta en el momento oportuno. Gracias por todo eso y por tu amistad Morita.

Desde este martes 16 de julio empiezo una nueva etapa. Por ahora no puedo comentarles dónde voy a estar ni a qué me voy a dedicar, lo único que sí puedo decirles es que sigo en Grupo El Comercio y que mantendré mi columna de los lunes ‘Toco y Me Voy’ en Últimas Noticias. Pronto tendrán novedades.

Otra vez gracias a todos los que en su momento defendieron la camiseta de Últimas Noticias. Solo los que han pasado por aquí conocen ese sabor distinto que se siente pertenecer al Diario de Quito.

No pensé que me iba a dar tanta pena y nostalgia despedirme de Últimas Noticias, pero me voy con la frente en alto y con el orgullo de haberme entregado por completo a este producto que sigue su camino indetenible. Como dijo el Carlitos Mora, el vespertino recién cumplió sus primeros 75 años.

Heat vs. Spurs, ¿quién hará la diferencia?

5823_458593110901618_1896565658_nNo soy un experto en los temas de baloncesto ni de la NBA. De la gente y de los periodistas que conozco, el duro de esto es mi pana Jorge Cruz, un fanático de verdad (si mi memoria no me falla es hincha de los Celtics de Boston) y un conocedor incluso de temas históricos. Pero aún así me atrevo a hablar de la séptima final de la temporada 2013 que se juega esta noche (20:00, transmite ESPN) en el American Airlines Arena de Miami.

En el sexto partido, los San Antonio Spurs pudieron haberse quedado con su quinto anillo de la NBA, de no se por la aparición de Ray Allen, uno de los mejores tripleros de la historia de la liga. Allen metió un doble y luego un triple ¡a falta de 5 segundos! para empatar el partido. De ahí la historia es conocida, Miami Heat se impuso en el overtime e igualó la serie forzando al tan temido séptimo encuentro.

A mi manera de ver, a pesar de los 32 puntos que marcó LeBron James esa noche, no fue la figura que todos querían ver. De hecho, falló tres tiros que pudieron ser claves para ganar el encuentro en el tiempo regular. Los hinchas del Miami Heat se decepcionaron tanto que hasta abandonaron el American Airlines Arena antes de que se agote el tiempo. Sigo creyendo que LeBron pasará a la historia como un excelente jugador, pero no está a la altura de Michael Jordan, Larry Bird o el mismo Kobe Bryant, con quien se lo compara mucho (este tema será motivo de otro post en este mismo blog).

En cambio, Ray Allen, un veterano ya de la NBA, tomó las pelotas más calientes y metió cinco puntos cuando su equipo estaba a punto de morir. De hecho, marcó el triple definitivo después de que LeBron no pudo encestar con más espacio y tiempo. Lo curioso es que esa noche, Allen apenas marcó 9 en total. ¿Qué sucedió? Me da la impresión que Miami juega solo para LeBron y el resto de jugadores pasan desapercibidos como Allen o el mismo Dwyane Wade, un crack que, lesionado de ambas rodillas, esa noche marcó 14 puntos. Para esta séptima final, Miami dependerá mucho de lo que haga LeBron James, pero me parece que será fundamental cuánto de responsabilidad tengan Allen y Wade.

Por su parte, San Antonio tiene sus propios problemas, principalmente el cansancio y las lesiones del equipo que dirige Gregg Popovich: Tim Duncan terminó molido después del sexto partido y Manu Ginóbili no fue el mismo del quinto encuentro, en el que había marcado un récord histórico de 24 puntos y fue la gran estrella.

Sin embargo los Spurs tienen a favor la experiencia de un equipo que lleva muchos años jugando juntos y sobre todo, un plantel donde cualquiera puede marcar. Basta con revisar las estadísticas del último partido: Leonard (22 puntos), Duncan (30), Ginóbili (9), Parker (19). Es decir, hay más posibilidades de descargar en ofensiva.

¿Quién creo que va a ganar? Quiero que ganen los Spurs, pero en realidad creo que la cosa es a morir. Hay tanta expectativa por este partido que los ratings de televisión han sido de los más altos de la historia (y vaya que han habido grandes finales de la NBA). 20,6 millones de personas en Estados Unidos vieron el sexto encuentro, el segundo más visto en la historia de la cadena ABC. Y no solo eso, sino que la reventa está haciendo de las suyas y han llegado a pedir hasta USD 59mil por la entrada más cara. Lo que puedo decirles, a los fanáticos de la NBA, pero sobre todo a los que no lo son, es que no se pierdan hoy noche este partido, porque va a estar inolvidable.

Video del triple de Ray Allen a falta de cinco segundos para que termine el partido.

Que el Quito le agradezca a Insúa

Les dejo mi columna publicada en Últimas Noticias el lunes 17 de junio.

Que el Quito le agradezca a Insúa

UN20130617_013_1El más centrado y coherente de todos los que conforman el Deportivo Quito es su entrenador Rubén Darío Insúa. Es el único, que a pesar del camión de problemas que sufre el equipo, no ha perdido la calma y es inteligente hasta para reclamar.

‘El Poeta’ ha logrado que sus jugadores no pierdan el rumbo, que las huelgas y paralizaciones afecten lo menos posible, que mantengan el compromiso con un club que les ha fallado y les ha mentido. Insúa ha hecho que un equipo casi barrial (eso es hoy por hoy el Deportivo Quito), esté cerca de ganar la primera etapa.

Con los problemas que tiene el equipo de Carcelén, a estas alturas del torneo ya debería haberse quedado sin jugadores y prácticamente perdido la categoría.

Dentro de todos los errores que han cometido los dirigentes del cuadro de la Plaza del Teatro en los últimos años, el mejor acierto fue el regreso de Insúa.

Una carta llena de fútbol y amor

Había escuchado sobre la carta del hincha de Independiente de Avellaneda que circuló hace un par de semanas. Varios medios levantaron el texto y vi muchos comentarios en Facebook y Twitter de que la carta en realidad era conmovedora. No di click en ninguno de los links que tuve a mano… no recuerdo el motivo, pero nunca leí la carta.

Hoy la encontré en el relato de Juan Pablo Varsky. La verdad, si es que no hubiese sabido que se trata de una carta, hubiese pensado que era un cuento. Se me hizo muy parecido -por lo conmovedor y por el relato radial- al famoso cuento del Negro Fontanarrosa: ’19 de diciembre de 1971′, que se encuentra en un post en este mismo blog.

Luciano Olivera es el hincha de Independiente que le escribe a su padre -ya fallecido-. La carta resume dos cosas que tienen que ver mucho conmigo: el fútbol y el amor a mi papá. El texto es emotivo y en cada frase el autor describe el cariño y respeto que siente por su padre, el que además lo hizo hincha de Independiente de Avellaneda, ese poderoso equipo ganador de 7 Copas Libertadores y que el sábado pasado perdió la categoría por primera vez en su historia . El texto es de tal calidad que parece escrito por el mejor novelista. Además, el relato de Juan Pablo Varsky le agrega una emoción que contagia a cualquiera.

Para los que aman el fútbol, acá se los dejo.

La Bombonera no tiembla, ¡late!

Me habían advertido que ir a ver un partido en el estadio de Boca era casi imposible. “No hay entradas”, “todo se llevan los socios”, “la reventa es carísima”, “por la más barata vas a pagar USD 200”… fueron algunas de las advertencias. Yo, necio.

Llegamos a Buenos Aires con mi esposa y si bien ella sabía de mis intenciones de estar en un partido en La Bombonera, no conocía mis reales intenciones: haría cualquier cosa por ir a ver a Boca, no importaba contra quien jugara.

Apenas abandonamos el aeropuerto de Ezeiza y después de cruzar alguna información básica con la guía que nos fue a recoger (Marcela, nunca supimos su apellido, pero se portó muy amable), le tiré la pregunta: Queremos ir a ver a Boca, ¿es muy difícil? Ella dio la mejor respuesta: “Y, difícil no es, te va a costar”. Prácticamente fue un: “Bienvenidos a Buenos Aires”.

Ella tomó su teléfono, charló por algunos segundos con alguien, colgó y me dijo: “un chico que siempre me ayuda con esto dice que tiene platea alta a 700 pesos y platea baja a 800”. Nosotros llegamos a la Ciudad de la furia el viernes por la noche, Boca jugaba el domingo por la noche y el tipo de esta agencia nos esperaba hasta el sábado a las 18:00. Dibujé la sonrisa más grande y disfruté del viaje hasta el hotel.

Al siguiente día hicimos el clásico city tour y claro, el bus pasó por la Bombonera antes de llegar a Caminito. Yo ya había conocido la Bombonera un par de años antes y le contaba a mi esposa algunas historias del día en que conocí el estadio de Boca, pero que no pude ver ningún partido. Le tiré el centro y ella metió el cabezazo directo al ángulo.

-¿Mi vida vamos mañana al partido de Boca?

-Bueno chiquito. Llámele a Marcela para asegurar las entradas.

Buenos Aires empezaba a ser la mejor experiencia de mi vida. Regresamos al hotel a mediodía y crucé algunas llamadas con la guía. El pacto fue que nosotros dejáramos el dinero en la recepción del hotel y que el domingo a las 18:00 pasarían a recogernos para ir al estadio. El precio de la entrada incluía el transporte, algo fundamental para no correr riesgos un domingo por la noche en La Boca, uno de los barrios más bravos de Buenos Aires.

Lo del precio es un capítulo aparte. Al cambio oficial, la platea alta (700 pesos) nos hubiese costado alrededor de USD 140 y la platea baja (800 pesos) alrededor de USD 160. Pero la economía argentina se encuentra tan débil que el mercado negro ha hecho de las suyas. Los gauchos, tan a su estilo, para no llamarlo dólar negro -como en todo el mundo- han bautizado a este mercado clandestino como dólar blue. Cuando escuche este calificativo pensé de inmediato en Diego Maradona y una de sus frases célebres: “más falso que dólar celeste”, para referirse a algunos como Blatter, Beckenbauer y Platini. Hoy, el dólar blue ha llegado a cotizarse hasta en 10 pesos y por eso le pusieron el nombre de Dólar Messi en honor al 10 del FC Barcelona.

Llegó el domingo. Largo domingo. Desayunamos y fuimos directo al Teatro Colón. Hermoso lugar y fantástico concierto de violín y piano. Después caminamos hasta Plaza de Mayo y recorrimos la Feria de San Telmo. Tomamos un taxi hasta Recoleta para admirar el Cementerio donde están los restos de Eva Perón y otros ídolos argentinos. Visitamos la Iglesia Nuestra Señora del Belén y almorzamos en el Café La Biela, un clásico de Buenos Aires. Visita obligada a la Facultad de Derecho –vale decir que mi esposa es abogada-. Caminata, fotos, caminata y taxi de vuelta al hotel.

Dieron las 18:00 y bajamos al lobby bien vestidos de azul y oro. Teníamos cierto recelo porque dejamos dinero y no habíamos recibido ninguna confirmación. El representante de la agencia estuvo puntual, nos presentó a la guía y se fue. Dijo que él no iba a poder acompañarnos, pero que María Clara iría con nosotros a la cancha. Subimos a la van y empezó el recorrido para recoger a otros turistas. Todos eran gringos, ¡vah!, en verdad eran británicos, que no hablaban ni jota de español.

El trayecto hasta La Boca fue idéntico al que se mira en los documentales. Por todas las calles se respira fútbol en Buenos Aires y conforme se avanza hasta la cancha aparecen los buses repletos de hinchas vestidos de azul y oro, colgando de la puerta y flameando las banderas por las ventanas. Todos los colectivos de la línea 64, la que llega directo a la Bombonera, iban a reventar.

La guía nos entregó a cada uno el carnet de un socio y nos dio las indicaciones antes de llegar al estadio. “Nunca entreguen este carnet. Cuando lleguemos solo lo levantan y lo muestran, luego hay otro filtro y ahí lo vuelven a mostrar, luego lo acercan a la maquinita y los dejan pasar. No saquen las cámaras y los celulares hasta que estemos adentro”. Yo, necio. Tenía que tomarme una foto antes de entrar.

El autobús se estacionó a unas cuantas cuadras de la Bombonera y desde ahí debimos caminar. En el trayecto se inhala fútbol. Los colores azul y oro se incrustan en la sangre y es imposible no contagiarse de esa pasión. Yo naufragaba en un mar de emociones, estaba cumpliendo uno de mis sueños; mientras mi esposa hacía gala de su magnífico inglés con los británicos y traducía las conversaciones para que yo me pueda integrar a la charla de fútbol inglés vs. fútbol argentino.

Llegamos a la puerta y sucedió tal cual lo que la guía nos había dicho. Mostramos el carnet dos veces, luego lo pasamos por la maquinita y oficialmente habíamos ingresado a la Bombonera. De pronto, ¡un agente de policía lo agarra a uno de los británicos!, luego al otro, luego al otro y luego a mi. Teníamos que poner nuestro dedo pulgar en una máquina que identificaba a los hinchas que tienen prohibido asistir al estadio de Boca. Todos pasamos, por suerte.

Ingresamos y la entrada por la que habíamos pagado era de primera fila, literalmente. Faltaba más o menos una hora para el inicio del partido y La 12 (barra brava de Boca), empezaba a hacer de las suyas. Ya sin temor alguno saqué la cámara, el IPhone y empecé a inmortalizar el momento. Fotos de todos los ángulos posibles. La 12 prácticamente nos cantaba en las orejas. De pronto saltó Boca a la cancha y lo que sucedió después ya se pudo ver por televisión.

El resultado fue lo de menos (empate 0-0 frente a Lanús del mellizo Guillermo Barros Schelotto que también fue ovacionado en su regreso a la cancha de Boca, pero ahora como DT). Durante todo el partido hice gala de mi conocimiento de cada una de las barras que retumbaban en el estadio, pero aprendí una que me faltaba: “River decime qué se siente, haber jugado el Nacional, te juro que aunque pasen los años, nunca lo vamos a olvidar… Que te fuiste a la B, quemaste el Monumental, esa mancha no se borra nunca mas… Che gallina sos cagón, le pegaste a un jugador, que cobardes los borrachos del tablón!!!!”.

La noche terminó en la calle Corrientes. Vestidos de azul y oro fuimos a cenar con mi esposa. Ese domingo será inolvidable. Cumplí uno de mis sueños junto al amor de mi vida.

Eso de que la Bombonera no tiembla, late, es verdad.

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¿La portada lo dice todo?

Mi amigo Esteban Ávila se encargó de revisar varias portadas de periódicos alrededor del mundo, a propósito de la muerte de Hugo Chávez. Puedo decir que en algunos casos (sobre todo en medios locales), quedaron debiendo en sus primeras planas. Títulos como «Muere Chávez» son a estas alturas una falta de respeto al lector. Cero inspiración y creatividad. Algunos diarios, de distintas partes del mundo, se inspiraron, haciendo un gran trabajo y ofreciendo una visión distinta de una noticia que la conocen todos. Les dejo el análisis que hizo Esteban y las imágenes de varias portadas locales e internacionales. Gracias a Verónica Tapia por el montaje gráfico. Esperamos sus comentarios sobre la reacción de los periódicos. 

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Por: Esteban Ávila Villagómez / Opinólogo

Para la historia quedarán las portadas de los periódicos de este 6 de marzo del 2013. La muerte confirmada de Hugo Chávez es un tema que puso a funcionar a toda máquina a las turbinas periodísticas del mundo entero. Los esfuerzos por graficar el mejor periodismo posible se pusieron en evidencia, unos con mejor suerte que otros. ¿Qué nos dejaron las portadas de este hecho tan significativo y global?

Las mejores
Correio Braziliense es un diario de Brasilia. Su característica es hacer las mejores portadas de América del Sur, con unos recursos gráficos sencillos, pero a la vez decidores. El producto termina siendo llamativo, incluso con temas locales que no terminan siendo conocidos por nadie más fuera de Brasil. En el caso de Chávez, jugaron con la boina roja del Comandante, titulando corto “El fin de una era”. Impecable.

Correo, el diario vocero del liberalismo peruano, se luce también con su portada, trayendo a consideración del lector las consecuencias de la muerte del caudillo. El mensaje de la foto (que muestra a Chávez de espaldas), afectado por la quimioterapia.

Dentro de los medios venezolanos, El Universal hace una cobertura sobria en su portada, muy completa pero no emotiva. Quien se lució en ese país fue Últimas Noticias. Cambió su identidad gráfica, del azul por un negro de luto, colocó una foto de Chávez (vestido de negro) emotiva por el gesto y por las circunstancias (con lluvia).

El Colombiano hizo lo mismo que Correio Braziliense. Jugó con la boina y muestra un paquete muy sólido de temas en su portada, todas alusivas al tema gravitante.

Página 12,de Argentina, más allá del mensaje propagandístico que tiene, hace uso de la caricatura en su portada, una solución a la que nadie más acudió. Lo hizo con éxito.

Mención especial para El Tiempo de Colombia. Se mandó una edición extra, el mismo día del hecho. Eso habla de A) un personal ejecutivo y capaz, B) Ideas bien llevadas, C) Cero burocracia interna. Mucho por aprender.

La República de Uruguay, otro diario identificado con el socialismo, juega con la emotividad y lo hace bien. Utiliza una de las últimas fotos presentables públicas de Chávez y un mensaje que suena a legado.

En deuda
ABC de España, el diario conservador por excelencia, el que mejor cubrió en el mundo el Caso Chávez, decepciona con su portada. Si bien el juego de colores, la composición es buena, el título simplón termina por desperdiciar todo.

En general, los diarios de España aparecieron pobres, sin fuerza en sus portadas. Lo de El Mundo y El País pasa hasta por vagancia. ¿O temor a una nueva patinada?

¿En casa?
Malo, pobre y triste. Los títulos de El Universo y Súper (de la misma casa editorial) son un canto a la creatividad: “Murió Chávez”. No hay mucho más que decir. El Universo, Expreso, La Hora, utilizan la misma foto de Chávez. Tampoco mucho que decir.

El Comercio no destaca en portada el buen especial interior que tiene. Casi uno no se da cuenta de que está adentro. Además, el título se suma a muchos que aparecieron en el mundo hispano: “Incertidumbre”.

De Últimas Noticias no voy a decir nada. Alabanza en boca propia es vituperio.

El Juli y una tarde de ensueño en Latacunga

Fotos: Guillermo Corral / El Comercio

La encerrona de Julián López Escobar en la Plaza San Isidro Labrador de Latacunga, quedará para la historia.

El torero español demostró su arte en cada uno de los ejemplares, y el público, que llegó desde varios rincones del país, le respondió con ovaciones.

La corrida fue de menos a más. El primer enemigo (Gitano de 460 Kg) embestía bien y El Juli cuajó una gran faena por ambos pitones, sin embargo estuvo desacertado con la espada y se fue con las manos vacías.

En el segundo toro de la tarde (Cotopaxi de 472 kg), El Juli dejó ver su calidad. Cerró una gran faena con una tremenda estocada, lo que le valió el reconocimiento de dos orejas.

El tercer ejemplar (Libertad de 500 Kg), no tenía mucha fuerza. López se entregó al máximo, estuvo muy acertado con la espada, pero sólo le alcanzó para conseguir un apéndice de la autoridad.

Pero la tarde latacungueña cerró con un cuarto toro inolvidable (Localeño de 475 Kg). El Juli lo recibió con una larga cambiada de rodillas cerca de las tablas y después del tercio de varas lo toreó por lopecinas. Fantástico.

La afición que llegó hasta Latacunga se puso de pie cuando el diestro español pidió los palos de banderillas. Tres pares perfectos de un matador que hace rato había dejado de banderillear.

La faena tuvo de todo. El Juli mostró su extenso repertorio ante un toro que no se cansaba de embestir. El diestro español se entregó al máximo en el ruedo y consiguió el indulto de este ejemplar de la ganadería de Huagrahuasi.

Julián López Escobar salió a hombros de una Plaza San Isidro Labrador que estuvo repleta hasta la bandera. Fue una tarde que quedará en la retina de los aficionados ecuatorianos, que este año no podrán disfrutar de la Feria Jesús del Gran Poder.

«Tremendamente feliz por lo sucedido en Latacunga. Corrida extraordinaria y me he roto a torear, a sentirme y a disfrutar», publicó El Juli en su cuenta de Twitter.