Que el Quito le agradezca a Insúa

Les dejo mi columna publicada en Últimas Noticias el lunes 17 de junio.

Que el Quito le agradezca a Insúa

UN20130617_013_1El más centrado y coherente de todos los que conforman el Deportivo Quito es su entrenador Rubén Darío Insúa. Es el único, que a pesar del camión de problemas que sufre el equipo, no ha perdido la calma y es inteligente hasta para reclamar.

‘El Poeta’ ha logrado que sus jugadores no pierdan el rumbo, que las huelgas y paralizaciones afecten lo menos posible, que mantengan el compromiso con un club que les ha fallado y les ha mentido. Insúa ha hecho que un equipo casi barrial (eso es hoy por hoy el Deportivo Quito), esté cerca de ganar la primera etapa.

Con los problemas que tiene el equipo de Carcelén, a estas alturas del torneo ya debería haberse quedado sin jugadores y prácticamente perdido la categoría.

Dentro de todos los errores que han cometido los dirigentes del cuadro de la Plaza del Teatro en los últimos años, el mejor acierto fue el regreso de Insúa.

Una carta llena de fútbol y amor

Había escuchado sobre la carta del hincha de Independiente de Avellaneda que circuló hace un par de semanas. Varios medios levantaron el texto y vi muchos comentarios en Facebook y Twitter de que la carta en realidad era conmovedora. No di click en ninguno de los links que tuve a mano… no recuerdo el motivo, pero nunca leí la carta.

Hoy la encontré en el relato de Juan Pablo Varsky. La verdad, si es que no hubiese sabido que se trata de una carta, hubiese pensado que era un cuento. Se me hizo muy parecido -por lo conmovedor y por el relato radial- al famoso cuento del Negro Fontanarrosa: ’19 de diciembre de 1971′, que se encuentra en un post en este mismo blog.

Luciano Olivera es el hincha de Independiente que le escribe a su padre -ya fallecido-. La carta resume dos cosas que tienen que ver mucho conmigo: el fútbol y el amor a mi papá. El texto es emotivo y en cada frase el autor describe el cariño y respeto que siente por su padre, el que además lo hizo hincha de Independiente de Avellaneda, ese poderoso equipo ganador de 7 Copas Libertadores y que el sábado pasado perdió la categoría por primera vez en su historia . El texto es de tal calidad que parece escrito por el mejor novelista. Además, el relato de Juan Pablo Varsky le agrega una emoción que contagia a cualquiera.

Para los que aman el fútbol, acá se los dejo.

La Bombonera no tiembla, ¡late!

Me habían advertido que ir a ver un partido en el estadio de Boca era casi imposible. “No hay entradas”, “todo se llevan los socios”, “la reventa es carísima”, “por la más barata vas a pagar USD 200”… fueron algunas de las advertencias. Yo, necio.

Llegamos a Buenos Aires con mi esposa y si bien ella sabía de mis intenciones de estar en un partido en La Bombonera, no conocía mis reales intenciones: haría cualquier cosa por ir a ver a Boca, no importaba contra quien jugara.

Apenas abandonamos el aeropuerto de Ezeiza y después de cruzar alguna información básica con la guía que nos fue a recoger (Marcela, nunca supimos su apellido, pero se portó muy amable), le tiré la pregunta: Queremos ir a ver a Boca, ¿es muy difícil? Ella dio la mejor respuesta: “Y, difícil no es, te va a costar”. Prácticamente fue un: “Bienvenidos a Buenos Aires”.

Ella tomó su teléfono, charló por algunos segundos con alguien, colgó y me dijo: “un chico que siempre me ayuda con esto dice que tiene platea alta a 700 pesos y platea baja a 800”. Nosotros llegamos a la Ciudad de la furia el viernes por la noche, Boca jugaba el domingo por la noche y el tipo de esta agencia nos esperaba hasta el sábado a las 18:00. Dibujé la sonrisa más grande y disfruté del viaje hasta el hotel.

Al siguiente día hicimos el clásico city tour y claro, el bus pasó por la Bombonera antes de llegar a Caminito. Yo ya había conocido la Bombonera un par de años antes y le contaba a mi esposa algunas historias del día en que conocí el estadio de Boca, pero que no pude ver ningún partido. Le tiré el centro y ella metió el cabezazo directo al ángulo.

-¿Mi vida vamos mañana al partido de Boca?

-Bueno chiquito. Llámele a Marcela para asegurar las entradas.

Buenos Aires empezaba a ser la mejor experiencia de mi vida. Regresamos al hotel a mediodía y crucé algunas llamadas con la guía. El pacto fue que nosotros dejáramos el dinero en la recepción del hotel y que el domingo a las 18:00 pasarían a recogernos para ir al estadio. El precio de la entrada incluía el transporte, algo fundamental para no correr riesgos un domingo por la noche en La Boca, uno de los barrios más bravos de Buenos Aires.

Lo del precio es un capítulo aparte. Al cambio oficial, la platea alta (700 pesos) nos hubiese costado alrededor de USD 140 y la platea baja (800 pesos) alrededor de USD 160. Pero la economía argentina se encuentra tan débil que el mercado negro ha hecho de las suyas. Los gauchos, tan a su estilo, para no llamarlo dólar negro -como en todo el mundo- han bautizado a este mercado clandestino como dólar blue. Cuando escuche este calificativo pensé de inmediato en Diego Maradona y una de sus frases célebres: “más falso que dólar celeste”, para referirse a algunos como Blatter, Beckenbauer y Platini. Hoy, el dólar blue ha llegado a cotizarse hasta en 10 pesos y por eso le pusieron el nombre de Dólar Messi en honor al 10 del FC Barcelona.

Llegó el domingo. Largo domingo. Desayunamos y fuimos directo al Teatro Colón. Hermoso lugar y fantástico concierto de violín y piano. Después caminamos hasta Plaza de Mayo y recorrimos la Feria de San Telmo. Tomamos un taxi hasta Recoleta para admirar el Cementerio donde están los restos de Eva Perón y otros ídolos argentinos. Visitamos la Iglesia Nuestra Señora del Belén y almorzamos en el Café La Biela, un clásico de Buenos Aires. Visita obligada a la Facultad de Derecho –vale decir que mi esposa es abogada-. Caminata, fotos, caminata y taxi de vuelta al hotel.

Dieron las 18:00 y bajamos al lobby bien vestidos de azul y oro. Teníamos cierto recelo porque dejamos dinero y no habíamos recibido ninguna confirmación. El representante de la agencia estuvo puntual, nos presentó a la guía y se fue. Dijo que él no iba a poder acompañarnos, pero que María Clara iría con nosotros a la cancha. Subimos a la van y empezó el recorrido para recoger a otros turistas. Todos eran gringos, ¡vah!, en verdad eran británicos, que no hablaban ni jota de español.

El trayecto hasta La Boca fue idéntico al que se mira en los documentales. Por todas las calles se respira fútbol en Buenos Aires y conforme se avanza hasta la cancha aparecen los buses repletos de hinchas vestidos de azul y oro, colgando de la puerta y flameando las banderas por las ventanas. Todos los colectivos de la línea 64, la que llega directo a la Bombonera, iban a reventar.

La guía nos entregó a cada uno el carnet de un socio y nos dio las indicaciones antes de llegar al estadio. “Nunca entreguen este carnet. Cuando lleguemos solo lo levantan y lo muestran, luego hay otro filtro y ahí lo vuelven a mostrar, luego lo acercan a la maquinita y los dejan pasar. No saquen las cámaras y los celulares hasta que estemos adentro”. Yo, necio. Tenía que tomarme una foto antes de entrar.

El autobús se estacionó a unas cuantas cuadras de la Bombonera y desde ahí debimos caminar. En el trayecto se inhala fútbol. Los colores azul y oro se incrustan en la sangre y es imposible no contagiarse de esa pasión. Yo naufragaba en un mar de emociones, estaba cumpliendo uno de mis sueños; mientras mi esposa hacía gala de su magnífico inglés con los británicos y traducía las conversaciones para que yo me pueda integrar a la charla de fútbol inglés vs. fútbol argentino.

Llegamos a la puerta y sucedió tal cual lo que la guía nos había dicho. Mostramos el carnet dos veces, luego lo pasamos por la maquinita y oficialmente habíamos ingresado a la Bombonera. De pronto, ¡un agente de policía lo agarra a uno de los británicos!, luego al otro, luego al otro y luego a mi. Teníamos que poner nuestro dedo pulgar en una máquina que identificaba a los hinchas que tienen prohibido asistir al estadio de Boca. Todos pasamos, por suerte.

Ingresamos y la entrada por la que habíamos pagado era de primera fila, literalmente. Faltaba más o menos una hora para el inicio del partido y La 12 (barra brava de Boca), empezaba a hacer de las suyas. Ya sin temor alguno saqué la cámara, el IPhone y empecé a inmortalizar el momento. Fotos de todos los ángulos posibles. La 12 prácticamente nos cantaba en las orejas. De pronto saltó Boca a la cancha y lo que sucedió después ya se pudo ver por televisión.

El resultado fue lo de menos (empate 0-0 frente a Lanús del mellizo Guillermo Barros Schelotto que también fue ovacionado en su regreso a la cancha de Boca, pero ahora como DT). Durante todo el partido hice gala de mi conocimiento de cada una de las barras que retumbaban en el estadio, pero aprendí una que me faltaba: “River decime qué se siente, haber jugado el Nacional, te juro que aunque pasen los años, nunca lo vamos a olvidar… Que te fuiste a la B, quemaste el Monumental, esa mancha no se borra nunca mas… Che gallina sos cagón, le pegaste a un jugador, que cobardes los borrachos del tablón!!!!”.

La noche terminó en la calle Corrientes. Vestidos de azul y oro fuimos a cenar con mi esposa. Ese domingo será inolvidable. Cumplí uno de mis sueños junto al amor de mi vida.

Eso de que la Bombonera no tiembla, late, es verdad.

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¿La portada lo dice todo?

Mi amigo Esteban Ávila se encargó de revisar varias portadas de periódicos alrededor del mundo, a propósito de la muerte de Hugo Chávez. Puedo decir que en algunos casos (sobre todo en medios locales), quedaron debiendo en sus primeras planas. Títulos como «Muere Chávez» son a estas alturas una falta de respeto al lector. Cero inspiración y creatividad. Algunos diarios, de distintas partes del mundo, se inspiraron, haciendo un gran trabajo y ofreciendo una visión distinta de una noticia que la conocen todos. Les dejo el análisis que hizo Esteban y las imágenes de varias portadas locales e internacionales. Gracias a Verónica Tapia por el montaje gráfico. Esperamos sus comentarios sobre la reacción de los periódicos. 

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Por: Esteban Ávila Villagómez / Opinólogo

Para la historia quedarán las portadas de los periódicos de este 6 de marzo del 2013. La muerte confirmada de Hugo Chávez es un tema que puso a funcionar a toda máquina a las turbinas periodísticas del mundo entero. Los esfuerzos por graficar el mejor periodismo posible se pusieron en evidencia, unos con mejor suerte que otros. ¿Qué nos dejaron las portadas de este hecho tan significativo y global?

Las mejores
Correio Braziliense es un diario de Brasilia. Su característica es hacer las mejores portadas de América del Sur, con unos recursos gráficos sencillos, pero a la vez decidores. El producto termina siendo llamativo, incluso con temas locales que no terminan siendo conocidos por nadie más fuera de Brasil. En el caso de Chávez, jugaron con la boina roja del Comandante, titulando corto “El fin de una era”. Impecable.

Correo, el diario vocero del liberalismo peruano, se luce también con su portada, trayendo a consideración del lector las consecuencias de la muerte del caudillo. El mensaje de la foto (que muestra a Chávez de espaldas), afectado por la quimioterapia.

Dentro de los medios venezolanos, El Universal hace una cobertura sobria en su portada, muy completa pero no emotiva. Quien se lució en ese país fue Últimas Noticias. Cambió su identidad gráfica, del azul por un negro de luto, colocó una foto de Chávez (vestido de negro) emotiva por el gesto y por las circunstancias (con lluvia).

El Colombiano hizo lo mismo que Correio Braziliense. Jugó con la boina y muestra un paquete muy sólido de temas en su portada, todas alusivas al tema gravitante.

Página 12,de Argentina, más allá del mensaje propagandístico que tiene, hace uso de la caricatura en su portada, una solución a la que nadie más acudió. Lo hizo con éxito.

Mención especial para El Tiempo de Colombia. Se mandó una edición extra, el mismo día del hecho. Eso habla de A) un personal ejecutivo y capaz, B) Ideas bien llevadas, C) Cero burocracia interna. Mucho por aprender.

La República de Uruguay, otro diario identificado con el socialismo, juega con la emotividad y lo hace bien. Utiliza una de las últimas fotos presentables públicas de Chávez y un mensaje que suena a legado.

En deuda
ABC de España, el diario conservador por excelencia, el que mejor cubrió en el mundo el Caso Chávez, decepciona con su portada. Si bien el juego de colores, la composición es buena, el título simplón termina por desperdiciar todo.

En general, los diarios de España aparecieron pobres, sin fuerza en sus portadas. Lo de El Mundo y El País pasa hasta por vagancia. ¿O temor a una nueva patinada?

¿En casa?
Malo, pobre y triste. Los títulos de El Universo y Súper (de la misma casa editorial) son un canto a la creatividad: “Murió Chávez”. No hay mucho más que decir. El Universo, Expreso, La Hora, utilizan la misma foto de Chávez. Tampoco mucho que decir.

El Comercio no destaca en portada el buen especial interior que tiene. Casi uno no se da cuenta de que está adentro. Además, el título se suma a muchos que aparecieron en el mundo hispano: “Incertidumbre”.

De Últimas Noticias no voy a decir nada. Alabanza en boca propia es vituperio.

Chiriboga, el patrón del fútbol

Les dejo mi columna de hoy (28/01/2013) en Últimas Noticias: ‘Chiriboga, el patrón del fútbol’. El viernes pasado, mi amiga Gabriela Pazmiño me preguntó: «¿Por qué nadie puede pararle a Luis Chiriboga?». Por el poder que tiene, respondí. Así nació todo.

Chiriboga, el patrón del fútbol

columnaEl otro día alguien me preguntaba: «¿Por qué nadie puede pararle a Luis Chiriboga?». Por el poder que tiene, respondí.

El mandamás de la Federación Ecuatoriana de Fútbol llegó a ser omnipotente. «Que todo lo puede», según la Real Academia Española.

El ‘canal del fútbol’, o como se lo quiera llamar, fue otro de sus caprichos. Chiriboga no dialogó con nadie y en poco tiempo lo puso en marcha. Todo se cocinó a su antojo.

Además, el ingeniero es muy astuto. A los clubes los puso contra la espada y la pared. Liga de Quito y Liga de Loja tuvieron que prohibir a Teleamazonas la transmisión de sus partidos, a pesar de tener un contrato de por medio.

La culpa es de los mismos dirigentes, quienes en enero de cada año aplauden el informe de Luis Chiriboga (¡lleva 15 años en el cargo!). Y también de algunos periodistas -muchos hoy se arrepienten- que tanto han socapado.

Los números de 2012

Interesante resumen que automáticamente ha preparado WordPress sobre la actividad de mi blog en el 2012. El tema de El Juli en Latacunga fue el más visitado. Gracias a todos los que me leyeron el año pasado y a los que continuarán leyendo este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 2.500 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 4 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

El Juli y una tarde de ensueño en Latacunga

Fotos: Guillermo Corral / El Comercio

La encerrona de Julián López Escobar en la Plaza San Isidro Labrador de Latacunga, quedará para la historia.

El torero español demostró su arte en cada uno de los ejemplares, y el público, que llegó desde varios rincones del país, le respondió con ovaciones.

La corrida fue de menos a más. El primer enemigo (Gitano de 460 Kg) embestía bien y El Juli cuajó una gran faena por ambos pitones, sin embargo estuvo desacertado con la espada y se fue con las manos vacías.

En el segundo toro de la tarde (Cotopaxi de 472 kg), El Juli dejó ver su calidad. Cerró una gran faena con una tremenda estocada, lo que le valió el reconocimiento de dos orejas.

El tercer ejemplar (Libertad de 500 Kg), no tenía mucha fuerza. López se entregó al máximo, estuvo muy acertado con la espada, pero sólo le alcanzó para conseguir un apéndice de la autoridad.

Pero la tarde latacungueña cerró con un cuarto toro inolvidable (Localeño de 475 Kg). El Juli lo recibió con una larga cambiada de rodillas cerca de las tablas y después del tercio de varas lo toreó por lopecinas. Fantástico.

La afición que llegó hasta Latacunga se puso de pie cuando el diestro español pidió los palos de banderillas. Tres pares perfectos de un matador que hace rato había dejado de banderillear.

La faena tuvo de todo. El Juli mostró su extenso repertorio ante un toro que no se cansaba de embestir. El diestro español se entregó al máximo en el ruedo y consiguió el indulto de este ejemplar de la ganadería de Huagrahuasi.

Julián López Escobar salió a hombros de una Plaza San Isidro Labrador que estuvo repleta hasta la bandera. Fue una tarde que quedará en la retina de los aficionados ecuatorianos, que este año no podrán disfrutar de la Feria Jesús del Gran Poder.

«Tremendamente feliz por lo sucedido en Latacunga. Corrida extraordinaria y me he roto a torear, a sentirme y a disfrutar», publicó El Juli en su cuenta de Twitter.

¡Barcelona campeón 2012!

Anoche, después de salir del periódico preparando la edición de Últimas Noticias -con el título 14 de Barcelona en la portada- sintonicé Mach Deportes (92.9FM) y el Comandante Freddy Tobar reportaba que los hinchas de Barcelona se estaban congregando en la Tribuna de Los Shyris.  Decidí pasar por los festejos.

Cientos de personas llegaron hasta este sector de la ciudad para celebrar la estrella 14 del Ídolo del Ecuador. La mayoría eran miembros de la Sur Oscura Quito que hasta llevaron bombos y tambores. Les dejo este video para deleite de todos los hinchas de Barcelona.

¡BARCELONA CAMPEÓN 2012!

19 de diciembre de 1971

Ezequiel Fernández Moores publicó una conmovedora columna en Cancha Llena titulada ‘Fútbol en Palestina’. Habla sobre la muerte de un niño mientras jugaba fútbol en Palestina. Un texto de esos que Juan Antonio Giner llama periodismo caviar.

Después de leer la columna de Fernández, seguí hurgando su archivo y encontré otra columna del mismo periodista llamada: ‘Parrilla Fontanarrosa’. Ahí se habla de Roberto Fontanarrosa, tremendo escritor argentino, autor del cuento ’19 de diciembre de 1971′.

Este cuento es de lectura obligatoria para los amantes del fútbol. El Negro relata la historia de un grupo de hinchas de Rosario Central, que secuestran a otro hincha para llevarlo al estadio Monumental de River Plate para ver una semifinal contra Newell’s. El viejo Casale era la cábala para ganar el partido, pero no podía ir porque estaba enfermo del corazón.

La historia es fantástica. Para que se eviten la fatiga de leer, les dejo el cuento relatado por el periodista Alejandro Apo. Es simplemente genial, no dejen de escucharlo.